La hibridación le otorga una gran ventaja a este producto, pero además recurre a un nombre que sonó con fuerza en nuestro país. Esta nueva Captiva no solo es eficiente, sino que también muy agradable de conducir.
Por Leonardo Pacheco
Para entender a este producto lo mejor es olvidarse de la Captiva anterior, no verlo como una evolución ni mucho menos como una alternativa para quienes, tiempo atrás, conducían esa Captiva que se comercializó de 2006 en adelante. Es un SUV absolutamente distinto, con otros objetivos e inserto en un nuevo mundo… el de la electrificación.

La Captiva PHEV se construye en China, bajo el acuerdo que General Motors tiene con el grupo SAIC, y a pesar de que este modelo comparte presencia y origen con la Captiva XL, entre ellos no existen coincidencias de ADN.
Exteriormente este ejemplar luce moderno, con una proa carenada y aerodinámica, que son los rasgos típicos de un automóvil electrificado, y al ir avanzando hacia atrás nos topamos con unas llantas de 18”, también cubiertas casi por completo, y con una línea de techo que desciende levemente en el punto donde se conecta con el pilar C.

Sus dimensiones son convenientes, pensando en un uso familiar, ya que registra 4,74 metros de largo y cuenta con una distancia entre ejes de 2,80 metros. La capacidad de carga fluctúa entre los 532 y 1.690 litros, dependiendo de la cantidad de asientos que estén en uso.
Para acceder al maletero se ofrece un amplio portalón con apertura eléctrica, componente que al momento de estar cerrado exhibe un diseño tradicional, con las luces de posición ubicadas de manera horizontal; un lindo detalle son los “corbatines” de color negro.

En el habitáculo destaca la modernidad del entorno, aunque la poca oferta de mandos físicos es uno de los puntos negativos que -para algunos usuarios- podría tener este producto. En la superficie del tablero solo tenemos el cuadro de instrumentos digital, una pequeña pantalla de 8,8” sobre la que se proyectan algunos datos básicos del viaje.
La pantalla de infoentretenimiento mide 15,6”, un tamaño heredado del origen chino sin duda. En el citado monitor se concentran casi todas las funciones del vehículo, desde los modos de manejo, pasando por las formas de recuperar energía, y así hasta llegar a las amenidades del vehículo; por suerte la climatización se controla desde un panel independiente.

El asiento del conductor cuenta con mandos eléctricos, mientras que el copiloto deberá ajustar su butaca mediante palancas mecánicas. Considerando el grado de modernidad de este SUV, el no contar con Bluetooth para enlazar el teléfono y tampoco con cargador inalámbrico, resulta un poco extraño.
El habitáculo es muy amplio, tanto así que hay espacio suficiente como para ubicar tres corridas de asientos… no obstante se optó por el formato cinco plazas. Las terminaciones son respetables, los materiales no buscan impresionar por su alta calidad, pero su correcto ensamblado aumenta la tasación del producto y de paso permite una impecable insonorización.
Un manejo de alta calidad
Esta Captiva dispone de un sistema de hibridación enchufable, compuesto por un motor gasolinero de 1,5 litros unido a un electromotor de imanes permanentes. El bloque a combustión produce 105 cv y 125 Nm de torque, mientras que el motor eléctrico aporta 201 cv y 310 Nm, de lo que se desprenden unos erogues combinados de 201 cv y 310 Nm.

Se informa una autonomía de 980 km según el ciclo WLTP, mientras que en modo de 100% eléctrico se pueden cubrir 90 km, cifra que en la realidad de las calles será levemente inferior; la batería es de 20,5 kWh y la transmisión es automática DHT.
La conducción es muy agradable, por efecto del aplomo natural que brinda el peso de las baterías, y también por el hecho de que la suspensión fue calibrada con una cierta orientación deportiva, algo que se aleja de lo que habitualmente nos ofrece un SUV familiar; esto nos aportará una dosis extra de diversión en los caminos revirados.

Por tratarse de un híbrido las salidas son ágiles, se rompe la inercia con mucha facilidad, pero si abusamos del acelerador el motor térmico tomará un rol protagónico y la eficiencia se verá perjudicada.
Este modelo nos ofrece los modos de propulsión EV, HEV y EV MAX, los que nos permiten gestionar la hibridación, y también podemos optar por los modos de manejo Eco, Eco+ y Estándar y Deportivo, para enfrentar diferentes exigencias viales; la opción Eco+ es sin duda la mejor alternativa, porque se adapta a casi todos los escenarios.

La regeneración de la batería la podemos realizar con tres escalas de frenado, Bajo, Estándar y Alto, y la buena noticia es que es un sistema amigable para el conductor, ya que ni en el escalón más alto se producirán tirones desagradables.
La dirección responde con eficiencia, acompañada por la ya descrita suspensión, siendo la falta de respuesta de la caja automática lo único que no me terminó de convencer, sobre todo cuando enfrentamos caminos con pendiente positiva.

El resumen, la Captiva PHEV no solo es eficiente, sino que también nos ofrece un gran espacio interior, un motor bastante ágil y una suspensión que permite juegos y toda clase de maniobras. Comete errores en la lista de equipamiento, es verdad… pero aun así sus cualidades no pierden validez.