Un público que superó los 11.000 asistentes en dos días y más de 400 ejemplares de época expuestos en los jardines del Club Hípico de Santiago. Así se vivió la primera edición de Motorclásica.
Por Leonardo Pacheco
El mercado automotor nacional ha evolucionado mucho en las últimas décadas, con casi un centenar de marcas intentando registrar las mejores cifras al final del conteo. Todo bien hasta ahí, porque la nutrida oferta aumenta la competitividad y les brinda mejores opciones a los compradores… pero ahora viene lo malo.

El efecto negativo es que la mayoría de los modelos comercializados se parecen mucho entre sí, más aún en las marcas generalistas, siendo la falta de identidad lo que más desagrada a los puristas del motor.
Y qué tiene que ver esto con Motorclásica, mucho la verdad de las cosas, porque este tipo de experiencias son las que sirven para reencontrarse y reencantarse con el automóvil, para revivir sus mejores épocas y deleitarse con la belleza del diseño, con la genialidad y simpleza de su mecánica y, como obsequio adicional, activar el sentido de la nostalgia.

En Chile se realizan varios eventos relacionados con los automóviles de época, como por ejemplo la Jornada de Clásicos (ClassicCars.cl), las exhibiciones de los clubes regionales, entre las que se cuentan las de San Esteban, Talagante, Valdivia, Osorno y en la Zona Norte por nombrar algunas, además de AngloCars, los encuentros por el Día de los Patrimonios y los rallyes, que generalmente incluyen una exhibición en su bitácora.
Pero lo sucedido en el Club Hípico de Santiago no tiene comparación, porque durante dos jornadas se congregaron más de 400 ejemplares, entre automóviles, motocicletas, buses y camiones, alineados de manera impecable y cronológica, con el propósito de que el público pudiese admirarlos en profundidad.

Los jardines del Club Hípico de Santiago se transformaron en una máquina del tiempo, en un escenario perfecto para disfrutar con la belleza de los automóviles antiguos, una variopinta muestra de ejemplares de los más diversos orígenes, marcas y épocas, entre los que por supuesto destacaban aquellas unidades más longevas.
Dentro de este especial abanico se hallaban, por citar algunos, un Mercedes-Benz Cabriolet de 1934, un Amilcar CCGS de 1927, un Edsel Pacer de 1958, un exótico Saab 93B de mediados de los 50, un Citroën DS21 Pallas de 1969, un Renault Floride de 1961 y un hermoso Borgward Isabella de 1969… la historia de estos dos últimos modelos se encuentra disponible en nuestra sección Auto de Ayer.

Además de ser una exposición, Motorclásica era un concurso de elegancia, tal como suele ser en otros eventos del mundo, en Autoclásica de Argentina o Pebble Beach en Estados Unidos. Para tal propósito viajó a Chile uno de los representantes de la FIVA (Federación Internacional de Vehículos Ancianos), el argentino Alec Daly, quien fue parte del jurado durante el evento.
Con respecto a la FIVA, es importante decir que este organismo internacional selecciona con pinzas a los encuentros que pueden formar parte de su calendario de actividades, porque deben cumplir una serie de requisitos que garanticen la calidad, tanto de la organización como de los ejemplares exhibidos.

En Motorclásica estuvieron presentes los principales clubes de nuestro país, el Club de Automóviles Antiguos de Chile… fundado en 1967, y las agrupaciones de Valdivia, Concepción, Santo Domingo, de la Quinta Región y de la Araucanía, además de los clubes que cultivan el amor por una determinada marca, entre ellos los clubes de Porsche, Volkswagen, Isetta, Citroën, Alfa Romeo, Ferrari y Volvo.
Los museos EFO Racing y Moncopulli también acudieron al llamado de los organizadores, desplegando una atractiva muestra para el deleite de los espectadores. Los jardines del Club Hípico de Santiago son muy amplios, lo que también permitió crear sectores dedicados a un determinado origen: Italia, Francia, Alemania, Estados Unidos, Inglaterra y Japón.

Algunas marcas también estuvieron presentes, algo de suma importancia, ya que el apoyo de los actuales actores del mercado nunca está demás; se agradece el compromiso de MG, Toyota, Kia y Mercedes-Benz… además del valioso aporte de Shell.
Motorclásica promete convertirse en el gran evento de automóviles antiguos en nuestro país, una cita imperdible para los amantes de esta apasionante temática, entre los cuales por supuesto me incluyo. Seguro que en la edición 2027 habrá muchas novedades, por lo que ya cuento los días para volver a disfrutar de un evento de tan alto nivel.

Si quieren ver más fotografías de los ejemplares exhibidos en Motorclásica 2026, los invito a seguirme en Instagram, donde me encontrarán como @leodeautos y también como @Autodeayercl.